Pues eso, que me cuesta desde hace un tiempo mantener vivo este blog. Son muchas cosas las que me han pasado últimamente. Desde un cambio de empresa que me tiene viajando por toda España y echando más horas que un reloj, pasando por un mes de mayo extraño, lluvioso y que no olvidaré jamás.
Un mes de mayo en el que mi padre falleció, joven, demasiado joven, apenas 65 años, después de una larga enfermedad, que pasó dolorosamente consciente, con mi madre enfermera 24 horas a su lado, hasta que llegó el pasado día 10 en el que ya descansó.
Una marcha - un hasta luego solamente papá - que no por sabida, hasta deseada para que dejara de sufrir, ha dejado por menos de golpearnos, de dejarnos atontados.
La vida sigue, y mi padre lo habría querido así, siempre vitalista, siempre lleno de energía.
Me cuesta contarlo, me cuesta mantener últimamente este blog, pero sigo por aquí, sigo luchando día a día para disfrutar de la vida, porque si nos empeñamos la vida puede ser maravillosa, a pesar de todo.
Compartelo